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preguntas ya contestadas
  1. ¿Cómo se tiene que preguntar?

    Haciendo preguntas simples y concisas

  2. ¿como vive el joven hoy la sexualidad?
    Es un tema a debatir en el grupo joven que tenemos

    Hay muchas forma de vivir la sexualidad. Pero los jóvenes han nacido en una cultura en la que se vive de manera separada la sexualidad. Muchos adultos, en medios de comunicación y en su forma de vivir, han transmitido que el cuerpo tiene formas de expresión que no tienen por qué estar unidas al amor. Se ha visto la sexualidad como juego en sí, más que como encuentro con otra persona y como descubrimiento de nuestra capacidad de amar y ser amado. En ese encuentro hay espacio para la sorpresa, el crecimiento, la alegría, el placer, la intuición,... pero el fin último no es el placer que se recibe.

    La última encíclica del papa (Deus Caritas Est) da muchas claves de interpretación para esta realidad (números 5 y 6 de la encíclica). Sólo en el lenguaje del amor se puede entender la expresión de la sexualidad en su riqueza. Cualquier otra cosa es prostituir lo que más expresa la persona.
    No hay que meter miedo a los chicos. Creo que una auténtica formación en la sexualidad tiene que comenzar abriendo este horizonte del amor, del encuentro entre dos personas que se aman libremente, gratuitamente, sin ningún interés (porque es guapo, lista, tiene dinero, necesito alguien que me quiera,...) para que los chicos recuerden que tienen, sin duda, experiencia de este amor. El amor es eso. Quizá después hay que hablar de la importancia que tiene la expresión corporal de la sexualidad. Es todo una simbología en la que cada expresión representa una donación total. No es sólo expresión corporal como si se pudiera separar el cuerpo de lo que la persona es en sí. Y aquí se pueden poner ejemplos... cuántas chicas se sienten valoradas sólo externamente... Quizá eso les ayude a comprender que un beso, que darse el lote, que muchas formas de expresión, de hecho, significan más de lo que parece. La idea de fidelidad (que en negativo hace surgir los celos) está en el hombre y en la mujer que aman porque el amor aspira a lo definitivo (por una parte no puede compartirse ese amor, si es total, real y personal; y por otra parte ese amor es para siempre). Quizá con el testimonio de alguna pareja joven pudieran resolver muchas dudas...

    No sé. Si acaso te interesan más cosas mira en el apartado de tema continuado. Está la encíclica del papa y un pequeño archivo acerca de la sexualidad humana. Si tienes más dudas, sigue preguntando.


    El tema es muy amplio

  3. ¿QUE OPINAS DE LOS JOVENES?

    ¿Así? ¿En general? Que somos personas con una edad comprendida más o menos desde los 18 años hasta los 35 (aunque en esto tampoco muchos sociólogos lo tienen claro).
    Creo que a los jóvenes, como a todo tipo de personas, se nos puede ver desde dos puntos de vista: en plan activo y en plan pasivo. En plan activo estamos llamados a ser y vivir como personas. Esto es, que podemos conocer la verdad, podemos amar y descubrir en las relaciones el valor de la libertad y de la entrega y que podemos decidir responder a lo que somos llamados a ser. En el plan pasivo, creo que tenemos derecho a que nos respeten como sujetos que buscan la verdad, como sujetos que aman y son amados, y como sujetos que no deben ser manipulados en las decisiones acerca de la definición de su propia identidad.

    La pregunta es muy abstracta y muy general. No sé si te contesto.

  4. ¿Es necesaria la fe en los dos cónyuges, para casarse por la Iglesia?

    El sacramento del matrimonio cristiano se da entre una mujer y un hombre bautizados. Los ministros son los novios bautizados, que en virtud de su bautizo, por ser miembros de Cristo sacerdote, profeta y rey, con el consentimiento que pronuncian con su palabra, realizan aquello mismo que pronuncian (eso es el profetismo). La fe por tanto se hace necesaria, pues sólo uno que tiene fe, puede querer representar en su vida el amor de Cristo a la Iglesia.

    Una vez visto esto, hay que preguntarse si la práctica de la Iglesia ha admitido matrimonios en los que, al menos en uno de los cónyuges no haya fe católica. Si se prueba que uno de los dos cónyuges, o los dos, no tienen fe, habría impedimento para casarse.

    Y sin embargo, desde siempre, se ha podido celebrar el sacramento del matrimonio con tal que uno de los dos cónyuges fuera bautizado católico. A este tipo de matrimonios se le llama matrimonios mixtos y existe un impedimento para casarse.

    Ante esta situación, en la que existe impedimento para el matrimonio, se puede dar salida de dos maneras: bien porque el cónyuge no bautizado, o no católico (porque pertenezca a otra confesión cristiana) LIBREMENTE se haga católico; o bien porque el Ordinario Diocesano (el Obispo o sus Vicarios) dispensen este impedimento. Para eso la parte católica tiene que manifestar por escrito
    - que está dispuesta a evitar todo peligro de apartarse de la fe
    - hará todo lo posible para que su descendencia sea bautizada y educada en la Iglesia Católica

    La parte acatólica también tiene que manifestar por escrito:
    - que conoce la promesa de su cónyuge, que la respeta y promocionará su cumplimiento.

    Ambos han de ser instruidos sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio para asegurarse de que estas promesas son sinceras y que conocen el verdadero sentido del matrimonio católico.

info@jocreal.com